Tema Reciente

enero 29, 2011

Mujer sureña... Mujer de guerra.

Doña Mella de Rabo de Gato, Puerto Escondido

La mujer sureña tiene cuerpo de campo de batallas, es una mezcla de reina y soberana por su figura, que ondea el pelo ensortijado y exhibe su belleza transitando bajo las enseñanzas del ser supremo. Sus labios carnosos y su piel tostada despliegan un sin fin de palabras, haciendo brillar sus ojos en simples miradas.

De una infancia extenuada por la vida compartida entre los quehaceres impropios, pero ineludible de la niñez y la ingenuidad típica de sus años. Es aquella que juega a ser madre y cuando acontece, la convierte en una perfecta mujer llena en su interior de belleza, que con tanto amor y delicadeza le permite llevar en el vientre una nueva vida, felizmente acompañada o felizmente solitaria, con la ilusión de que solo los mejores genes pueda heredar.

Lleva las cicatrices su figura maternal de ese último beso que despide a los hijos que se van, aquellos a quienes vistieron, perfumaron, educaron y que al partir le queda el alma como mina detonada.

También lleva en el cuerpo los surcos de su disciplina, en la búsqueda de permanentes retos, sobretodos aquellos que le estuvieron vedados para su género, mostrando valor, entereza y solidaridad al aceptar involucrarse en el sector productivo.

Sureña es la mujer que se levanta antes que alba y protagoniza con determinación y coraje la tarea cotidiana, cantando cuando trabaja en el campo y en la ciudad, en la pobreza y en la abundancia, en la salud y en la enfermedad... son a pesar de la existencia de mayores calamidades, sinceras, gentiles y entregadas.

Es compañera solidaria y apasionada en cada momento ordinario de su vida marital, es la mujer fiel que todo hombre quisiera tener, sí “tener”, como posesión absoluta que atiborran sus inseguridades. La mujer sureña es pícara y sensual casi al descuido, que irradia conquista a pesar de la timidez que procura ocultar. Astuta, valiente y perspicaz, forjadora de ilusiones aun viviendo sus más claras realidades, quien prefiere ocultar el dolor antes que causarlo. Es aquella que llena de cicatrices, sonríe, se ilumina y se crece por las batallas ganadas, las luchas conquistadas y por todas las que en adición le llegaran.

Bajo este cuerpo de batallas he de declararme culpable por la generalidad de esta descripción, pero es que son escasas las que se cuentan como excepción, y es que estas líneas no corresponden a un análisis profesional, tan solo a mi juicio y consideración. Agrego a mi culpa la inmodestia que hoy desprendo y aunque no aspiro a su perdón, se que tendré de ustedes muestra de comprensión; y es que quien escribe estas letras es una mujer sureña de raigón.

Fuente

enero 28, 2011

Recorrido por el Sur profundo... [2]

Esta es la historia de mi primer viaje inter-provincial en guagua "voladora". Fue en noviembre de 2008. Iba asustada la mayor parte del trayecto y sin tener ni idea de que éste iba a ser el primero de muchos viajes así en mi vida.






Guagua 1:
Luego de un fin de semana largo en Bahía de las Aguilas con diez amigos dominicanos y españoles, el domingo se dividió el grupo. Unos se regresaron a la capital, pero yo salí desde Barahona hacia el Lago Enriquillo con dos amigas españolas incapaces de percibir el peligro local, llevándonos exclusivamente de lo que ponía su guía Lonely Planet de República Dominicana. Nos aconsejaba un hotelito de RD$ 300 (US$ 8.50) por noche en habitación doble, en un pueblo que se llama La Descubierta a 4 km. del lago.

La ruta tenía que ser en guagua Barahona-Neyba-La Descubierta. Salimos hacia la parada informal de guaguas en busca de la que iba en dirección a Neyba. Habían dos estacionadas, una grande y una pequeña y, obviamente, la chiquita era la nuestra. Era la cosa más destartalada que mis ojos jamás habían visto, y hasta el día de hoy mantengo esa posición: los sillones de piel estaban todos rotos y la colcha espuma se asomaba por los hoyos, el interior no estaba forrado y era todo de metal puro, y un clavo le pinchó el trasero a mi amiga durante todo el viaje. A veces el chofer apagaba el motor y dejaba que la guaguita rodara sola. "Sí, pero si está apagada, no frena," me comentó riendo un pasajero mientras cruzábamos un trozo de la carretera todavía no pavimentada y que era sólo arena. Yo no necesitaba motivos para estar más nerviosa así que le pedí al conductor con tono de madre histérica, "Ah, pue, chofer, ¡préndala!"

Como de costumbre el chofer recoge más gente de la cuenta y entonces tenemos que andar todos apretados, pero a mí me tocó el mejor asiento, en la primera fila de los asientos traseros, que hasta podía subir las piernas estiradas en un banquito que tenía en frente, y tenía una excelente vista a través del retrovisor del chofer cada vez que escupía o se sacudía los mocos. A mi lado se sentó un señor que venía desde Higüey (la otra punta de la isla) hacia la cárcel de Neyba a visitar unos amigos. Me contaba que él y sus compañeros son pilotos de esos que fumigan las plantaciones de caña en avioneta, y que habían sido arrestados porque resultaban sospechosos de narcotráfico. El que estaba a mi lado se salvó porque estaba fuera de la ciudad el día en que los agarraron a todos. Mientras me hablaba y me contaba más detalles, él mismo llegó a poner en duda la incocencia de sus amigos, y mis amigas pusieron en duda la de él. ¿Cómo era posible que en un mismo día se atravesara el país de punta a punta sólo para "visitar" a sus desdichados compañeros? Según él nos había explicado les pueden dar entre US$ 1,000 y 1,500 por cada kilo de coca que traigan, así que imagínense US$ 200,000 en un ratito...

Guagua 2
Después de un pica pollo con tostones en Neyba, estábamos listas en el parque esperando la próxima guagua que cruzara con dirección a Jimaní y pasando por La Descubierta.

La que conseguimos estaba prácticamente llena, pero subimos en esa porque ya estaba a punto de oscurecer y las probabilidades de que pasara otra guagua ese día eran pocas. Adentro era otro mundo, mitad haitianos y mitad brasileños cascos azules de vacaciones. Yo era la única extranjera. De un extremo a otro los pasajeros voceaban en portugés y en creole, y el pasaje se podía pagar en Gourdes o en Pesos. Como la guagua iba repleta me tocó sentarme en una tablita acolchada que se coloca en el espacio del pasillo entre dos asientos, apoyando los extremos de la tabla en el borde de cada silla. Un poco incómodo el trayecto, pero muy fresco porque había un buen aire acondicionado, así que ésta se podía considerar un "upgrade" de la guagua anterior.

Guagua 3
Al día siguiente, después de visitar el Lago, encontramos guagua directa hasta Santo Domingo. Con aire. Grande. Nueva, con 8 meses de uso. Creo que se llamaba "La Necia." Tenía pantallas planas para ver DVD's pirateados de conciertos de bachata en volumen extra alto, el DVD del 45 aniversario de Johnny Ventura, y algunos episodios del Chavo del 8.

Empezó vacía en La Descubierta y terminó rebosada en Pintura. La guagua iba parando y subiendo pasajeros en el camino con fundas de colmenas de miel, sacos de uvas, etc. Una vez subió un militar que bajó casi inmediatamente porque parecía que estaba buscando otra ruta. Cuando se bajó, el chofer dijo en voz alta (no sé a quién se dirigía) "Por eso e que yo no monto droga aquí en la guagua, por si un militar necesita mi ayuda poder llevarlo."

Por aire y por tierra, droga por todas partes. Entrando a la capital me despedí de mis amigos narcotraficantes y llegué sana y salva a mi casa.

Recorrido por el Sur profundo... [1]

A la distancia, desde la carretera, se observan ‘copos’ de nubes que parecen retozar con lo más encumbrado de la sierra de Bahoruco, con más de 2 mil metros de altura y una longitud de 70 kilómetros.

A medida que se avanza en el trayecto, riachuelos cristalinos bajan a raudales de las montañas que circundan el valle de Neiba (desde los lados de Duvergé hasta más allá de La Descubierta y Boca de Cachón). Pese a ello, se siente el fuerte verano por esos lados.

Es la zona del lago Enriquillo que, por cierto, se muestra falta de atención oficial, pese a los atractivos que presenta para el turismo ecológico, tanto familiar como de grupos.
En todos los entornos del lago hay infinidad de comunidades, con gente apacible que pese a condición humilde da muestras de gran receptividad.

El suelo agreste de esos lugares contrasta con los manantiales que bajan de la sierra de Bahoruco y desde la sierra de Neiba, en la parte Norte y Nordeste, próximo a los municipios de La Descubierta y Neiba.

Las Marías, balneario ubicado en la carretera que conduce a la ciudad de Neiba, es uno de los más famosos de la zona.

Pero Las Barías, que se ubica en el municipio La Descubierta, justo al lado de su principal área urbana, es un atractivo turístico de primer orden, frecuentado por lugareños y visitantes de otras zonas del país.

En el lado Sur del lago Enriquillo está el balneario La Zurza, próximo a Duvergé, famoso por sus aguas azufradas. Se caracteriza por la fuerte composición de azufre que contienen sus aguas, las que son consideradas medicinales por quienes viven en los alrededores.

El Sur profundo, donde comienza la República, ha registrado en los últimos tiempos cierta dinámica comercial, debido al incremento de los intercambios con la vecina República de Haití.
El paso fronterizo Malpasse-Jimaní, por donde va la carretera Internacional, es ruta obligada de visitantes y cargas destinadas a Puerto Príncipe, Croix de Busquet y otras comunidades haitianas.

La atracción del lago para el turismo ecológico, con sus 44 metros bajo el nivel del mar, con su fauna compuesta por iguanas de buen tamaño y cocodrilos, no ha sido del todo aprovechada por las autoridades de las provincias y municipios circundantes, y que pertenecen a las provincias Bahoruco e Independencia.

Lugares de interés que se deben incluir
Desde la capital y otros puntos del país hay quienes organizan excursiones a la zona del lago Enriquillo, con los banearios aledaños incluidos, con paradas en municipios como La Descubierta, Neiba, Duvergé, Galván (donde elaboran los vinos de uvas criollas), y ¿por qué no? darse una vuelta por Jimaní y la zona internacional que conecta directo con Haití por el lado de Malpasse.

Blogger templates